Yann Arthus-Bertrand: HOME (documental en Español) - (6/8)


Documental HOME Español (España) (voz de Juan Echanove) parte 6



Lagos es una de las megalópolis que crece más rápidamente en el mundo. Sus nuevos ciudadanos son principalmente campesinos obligados a huir del campo por dificultades económicas, demográficas o la desaparición de los recursos. Este crecimiento urbano es totalmente nuevo porque está motivado por la pobreza, y no por la riqueza. Cada semana en el mundo más de un millón de habitantes se añade a la población de las ciudades.

Actualmente, uno de cada seis seres humanos vive en un entorno precario, insaluble, superpoblado, sin acceso a instalaciones sanitarias necesarias para la vida diaria, agua, aseos o electricidad.

El hambre se extiende una vez más. Actualmente, afecta a casi mil millones de personas.

En los grandes basureros del mundo los más pobres buscan su supervivencia mientras nosotros continuamos cavando en busca de recursos que creemos indispensables. Buscamos cada vez más lejos en territorios hasta ahora vírgenes y en yacimientos cada vez más difíciles de explotar.

No cambiamos nuestro modelo. ¿Hay riesgo de que nos falte petroleo? Aún podemos extraer el petroleo mezclado con arenas asfálticas de Canadá. Los camiones más grandes del mundo trasladan la arena por miles de toneladas. La removemos, la calentamos, la decantamos, gastamos millones de metros cúbicos de agua para separar el asfalto de la arena. El gasto de energía es colosal, la contaminación catastrófica. Nada parece más urgente que vaciar las bolsas de sol.

Nuestros petroleros son cada vez más grandes. Nuestra demanda de energía aumenta sin cesar. Queremos alimentar nuestro crecimiento como un horno sin fondo que exige cada vez más combustible.

Todo es el carbono. En pocas décadas hemos vuelto a lanzar una gran parte de ese carbono que hacía de nuestra atmósfera una caldera y que la naturaleza fue capturando durante millones de años permitiendo que se desarrollara la vida. Y la atmósfera se calienta.

La imagen de este barco en este lugar era imposible hasta hace muy pocos años. Transporte, industria deforestación, agricultura ... nuestras actividades lanzan cantidades gigantescas de dióxido de carbono. Sin darnos cuenta en lo más mismo, molécula por molécula, hemos alterado el equilibrio climático de la Tierra.

Todas las miradas se vuelven hacia Los Polos. En ninguna otra parte es tan visible que el tan anunciado cambio climático se lleva a cabo. Y va deprisa, muy deprisa. El paso del noroeste que conecta, a través del Polo, América, Europa y Asia se está abriendo.

El hielo de la banquisa Ártica se funde. Por causa del recalentamiento, la banquisa ha perdido el 40% de su espesor en 40 años. Su superficie en verano se estrecha de año en año. Podría desaparecer antes de 2030, algunos predicen que en 2015. Muy pronto, en verano, esas aguas quedarán libres de hielo varios meses al año. Los rayos del sol, que la superficie helada reflejaban hacia el cielo, ahora penetran en las sombrías aguas clentándola. El recalentamiento se acelera.

En estos hielos se leen los archivos de nuestro clima. La concentración de dióxido de carbono nunca había sido tan elevada durante varios centenares de miles de años. El hombre jamás conoció una atmósfera parecida.

La explotación desmesurada de los recursos amenaza la vida de las especies. El cambio climático acelera esa amenaza. Antes de 2050, la cuarta parte de todas las especies del Planeta podrían verse amenazadas de extinción. En este universo de hielo, el equilibrio de la naturaleza ya está alterado.

A lo largo de Groenlandia, los icebergs son cada vez más numerosos. En torno al Polo Norte, la banquisa ha perdido el 30% de su superfice en 30 años. Con el recalentamiento acelerado de Groenlandia, el agua dulce de todo un continente se une al agua salada de los océanos. En sus hielos, Groenlandia retiene el 20% del agua dulce del planeta. Si se funden, provocarían un nivel de elevación del agua de los mares de casi 7 metros.

Si embargo, aquí no se instaló ninguna industria. El casquete glaciar de Groenlandia padece las emisones de los gases de efecto invernadero lanzados en otros lugares del planeta. Nuestro ecosistema no conoce fronteras. Donde quiera que estemos, nuestros actos repercuten en el conjunto de la Tierra. La atmósfera de nuestro planeta es una e indivisible, es nuenstro bien común.

En la superficie de Groenlandia, los lagos eclosionan en el paisaje. El casquete glaciar ha comenzado a fundirse a un ritmo que, hace menos de 10 años, ni los científicos más pesimistas se imaginaban.

Los bedieres, estos ríos glaciares, se multiplican, se unen y escavan la superficie. Se creía que sus aguas se congelaban en las profundidades del casquete. Al contrario, fluyen hasta debajo del hielo arrastrando el casquete que se desliza más rápidamente hacia el mar hasta donde se parte en icebergs.

El agua dulce de los hielos de Groenlandia se añade poco a poco al agua saladas de los océanos amenazando las tierras bajas del planeta. El nivel de los mares se eleva. La expansión de las aguas bajo el afecto del calor ha provocado, solo en el curso del siglo XX, una elevación de 20 cm. Todo se vuelve inestable. Los corales, por ejemplo, son sumamente sensibles al menor cambio de temperatura del agua. El 30% de ellos ya ha desaparecido, y son un elavon esencial en la cadena continua de las especies.

En la atmósfera, los grandes vientos ven modificarse su trayectoria. El ciclo de las lluvias está alterado. La geografía de los climas cambia. Los habitantes de las islas bajas, como aquí en las Maldivas, son los primeros amenazados. Su inquietud aumenta. Algunos buscan ya nuevas tierras de acogida.

¿Qué harán las grandes ciudades del planeta como Tokio, la ciudad más poblada del mundo, si la elevación del nivel de los mares continúa acelerándose? Cada año, las prediciones de los científicos son más alarmantes. Las llanuras costeras albergan a más del 70% de la población mundial. 11 de las 15 ciudades más grandes del mundo están en costas o en estuarios de ríos. Con la subida de los mares, la sal invadiría las capas freáticas privando a los habitantes de agua potable.

Los fenómenos migratorios serán inevitables. La mera incertidumbre les dará amplitud. En África, el Kilimanjaro ha cambiado de cara. El 80 % de sus glaciares ha desaparecido. En verano, los ríos ya no fluyen. Las poblaciones locales están afectadas por la falta de agua.


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