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Fortuna y desgracia, mala suerte y buena suerte.

"Claustro del Convento de Santa Clara" Palma del Río (Córdoba)
Imagen de Mª José Corral Benítez


La fortuna y desgracia suelen ir cogidas de la mano. La buena suerte en unos ámbitos no excluye la mala suerte en otros. Grandes riquezas se ven empañadas por terribles desgracias.

La expresión "por suerte o por desgracia" nos hace pensar que, por las vueltas que da la vida, lo malo pueda tornarse en bueno.

Esperemos el mañana a ver qué ocurre, tal vez nos depare algo bueno como consecuencia de algo malo. Seguro que hay algo positivo en cada una de esas situaciones no deseadas en las que podamos encontrarnos.

Un ejemplo los podemos encontrar en este cuento sobre la desgracia y la fortuna:

Había una vez un campesino chino, muy pobre, pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:
- ¡Padre, qué desgracia, se nos ha ido el caballo.
- ¿Por qué lo llamas desgracia? -respondió el padre. -Veremos lo que nos trae el tiempo.

A los pocos días, el caballo regresó acompañado de una preciosa yegua salvaje.
- ¡Padre, qué suerte! - Exclamó el muchacho.-Nuestro caballo ha traído otro caballo más.
- ¿Por qué le llamas suerte?- Repuso el padre.- Veamos qué nos trae el tiempo.


Unos días después, el muchacho quiso montar la yegua nueva y ésta no acostumbrada a un jinete, se encabritó y lo arrojó fuertemente al suelo. El muchacho se quebró una pierna.
- ¡Padre, ¡qué desgracia! ¡Me he quebrado la pierna!

El padre retomando su experiencia y sabiduría sentenció:
- ¿Por qué lo llamas desgracia? ¡Veamos que nos trae el tiempo!

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después, pasaron por la aldea los enviados del rey buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vieron en la casa del anciano, a un joven entablillado y lo dejaron, siguiendo de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni a la desgracia ni a la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

Mª José Corral Benítez



ENLACES:

- Índice de REFLEXIONES

- Relatos Moralizadores


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Zombi: El corazón roto y el alma muerta

Imagen de Eliona Pardo
El zombi deambulaba entre la multitud humana, ante una humanidad que no deparaba en su oscuro existir. Un cadáver andante. Un cadáver dotado de vida aparente.

La vida puede resultar aparente. Sí, parecer vivo pero estar muerto, o ser un muerto en vida.
El zombi no vivía porque no se sentía vivo. La sensación de vivir le abandonó hace tiempo atrás.

Tenía el corazón roto y el alma muerta.

La grieta de su corazón era profunda, dolorosa, un abismo oscuro en donde ya no albergaba el sentimiento de la esperanza. Estaba condenado para siempre a permanecer en ese estado de vida aparente.

Su boca, cual caja de Pandora, unas veces permanecía cerrada, en el más absoluto de los silencios y otras se desbordaba dejando salir todo aquello que por su tamaño no tenía cabida en su interior.

La herida de su corazón no conseguía cicatrizar, los sentimientos le provocaban terribles arañazos que le hacían sangrar de tal manera que le dejaban sin aliento, exhausto, agotado hasta el límite de no querer hacerse visible, tratando de ocultar su propio sufrimiento. Entonces el zombi, se ocultaba en su pequeña cueva donde se cobijaba y se protegía de los sentimientos.

No quería tener sentimientos, quería ser inerte. Los sentimientos era cuchillos que destrozaban una y otra vez su delicado corazón. Ya no importaba si éstos eran alegres o tristes, era lo mismo.

Poco a pocó fue descubriendo que los sentimientos alegres también le herían, ésto le produjo más dolor aún, en ese momento fue cuando se dio cuenta de que tenía el alma muerta.

Entonces el zombi lloró amargamente su propia muerte.

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- RELATOS

María José Corral Benítez

El Hombre de la Ventana


En la publicación Navidad, en este blog, ya traté el tema del hecho de hacer feliz a los demás independientemente de cual sea la propia situación.

Compartir sentimientos provoca un especial bienestar pues si el dolor compartido es la mitad de pena, en el caso de la felicidad, cuando se comparte, es doble.

Os dejo este relato maravilloso.

El Hombre de la Ventana (Autor desconocido)

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones.

Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones.

Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.

Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.

La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:

"Quizás sólo quería animarle a usted"

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- RELATOS

Los Tres Consejos.

Lago de Noruega al atardecer. Imagen de la Editorial del blog.

LOS TRES CONSEJOS

Una pareja de recién casados era muy pobre y vivía de los favores de un pueblecito del interior.

Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: "Querida yo voy a salir de la casa, voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y digna. No se cuanto tiempo voy a estar lejos, solo te pido una cosa, que me esperes y mientras yo este lejos, seas fiel a mi, pues yo te seré fiel a ti."

Así, siendo joven aun. Caminó muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: "Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones: Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga. uds. me dará el dinero que yo haya ganado."

Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. Después de veinte años se acerco a su patrón y le dijo: "Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa." El patrón le respondió: "Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo, solo que antes quiero hacerte una propuesta, esta bien? Yo te doy tu dinero y tu te vas, o te doy tres consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta."

Él pensó durante dos días, busco al patrón y le dijo: QUIERO LOS TRES CONSEJOS.

El patrón le recordó: "Si te doy los consejos, no te doy el dinero."

Y el empleado respondió: "Quiero los consejos".

EL patrón entonces le aconsejó:

1."NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA.Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.

2. NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUEREPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal.

3. NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.

Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era tan joven, así:"AQUÍ TIENES TRES PANES, dos para comer durante en viaje y el tercero es para comer con tu esposa cuando llegues a tu casa."

El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba.

Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludo y le pregunto: "Para donde vas?"

El le respondió: "Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera."

La persona le dijo entonces: "Joven, este camino es muy largo, Yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días".

El joven contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se Acordó del primer consejo, "NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. CAMINOS MAS CORTOS Y DESCONOCIDOS TE PUEDEN COSTAR LA VIDA Entonces se alejó de aquel atajo y volvió a seguir por el camino normal. Dos días después se enteró de otro viajero que había tomado el atajo, y lo asaltaron, lo golpearon, y le robaron toda su ropa. Ese atajo llevaba a una emboscada!

Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera. Era muy tarde en la noche y parecía que todos dormían, pero una mujer malencarada le abrió la puerta y lo atendió. Como estaba tan cansado, tan solo le pagó la tarifa del día sin preguntar nada, y después de tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado al escuchar un grito aterrador. Se puso de pié de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir hacia donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. " NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL PUES LA CURIOSIDAD POR EL MAL PUEDE SER FATAL" Regresó y se acostó a dormir.

Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le pregunto si no había escuchado un grito y él le contesto que sí lo había escuchado. El dueño de la posada le preguntó: Y no sintió curiosidad?Él le contesto que no. A lo que el dueño les respondió: UD. Ha tenido suerte en salir vivo de aquí, pues en las noches nos acecha una mujer maleante con crisis de locura, que grita horriblemente y cuando el huésped sale a enterarse de qué está pasando, lo mata, lo entierra en el quintal, y luego se esfuma.

El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa después de muchos días y noches de caminata. Ya al atardecer, vió entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, caminó y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y vio que ella tenía en sus piernas, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiro profundo, apresuro sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. "NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, PUES PUEDES ARREPENTIRTE DEMASIADO TARDE" Entonces se paró y reflexionó, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión.

Al amanecer ya con la cabeza fría, el dijo: NO VOY A MATAR A MI ESPOSA". Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta. Solo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel a ella."

Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente. Él trata de quitársela de arriba, pero no lo consigue.

Entonces con lagrimas en los ojos le dice: "Yo te fui fiel y tu me traicionaste...

Ella espantada le responde: "Como? yo nunca te traicioné, te esperé durante veinte años.

Él entonces le preguntó: "Y quien era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?Y ella le contesto: "AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy él tiene veinte años de edad. Entonces el marido entró, conoció, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el último pan juntos. DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LAGRIMAS DE EMOCIÓN, el partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero, el pago de sus veinte años de dedicación.

Anónimo

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