Dicen que hay tantos gustos como colores. El caso es que, tanta variedad de gustos, a veces provoca un verdadero lío.
Precísamente, hace unos días, me encontré (como en otras muchas ocasiones) en una situación similar a la de la segunda imagen. El grupo de personas que estábamos reunidas acabamos haciendo bromas sobre el tema. Lo sorprendente fue que el joven camarero, sin tomar nota, recordó perfectamente lo que habíamos pedido.
El estado de bienestar y la sociedad de consumo trae como consecuencia que la oferta sea cada vez mayor.
El conflicto se produce cuando nos gusta todo.
¡¡Vaya dilema!! ¡¡Jajajaja!!
Mª José Corral Benítez




