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Tristeza y llanto


Imagen: "Mujer llorando" de Carlos Alberto Arellano

Siempre las tuvo guardadas. Las atesoraba con tanto celo y avaricia como se guarda un gran secreto. Nadie sabía de su existencia. En el corazón del volcán se comprimían y hervían como magma de sangre. Un día tras otro. Siglos y siglos de existencia en el más absoluto silencio.

De repente, surgió un rugido de sus entrañas, un estruendo, una erupción ... Su espíritu abrió las ventanas y las dejó salir. Surgió un líquido salado que escapaba libremente, que se deslizaba sin vértigo hacia el abismo, regando el paisaje con sus lágrimas.

Mª José Corral Benítez

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Empleados de correos: generosidad y favores anónimos


Un refrán popular dice: "Quién da pan a perro ajeno, ni tiene perro ni tiene pan".
Y otro: " Es de mal nacidos no ser agradecidos".

Los empleados de correos:

Había un hombre que trabajaba en la oficina de correos, procesando las cartas que traían la dirección ilegible. Un día llegó a sus manos una carta con escritura temblorosa y que iba dirigida a Dios, pero no tenia dirección alguna. Como esa carta no iba a ir a ningún lado, decidió abrirla para ver de qué se trataba.

" Querido Dios: Soy una viuda de 84 años que vive de una pequeña pensión. Ayer alguien me robó el monedero, que tenía 600 euros. Era lo que me quedaba para el mes, y ahora voy a tener que esperar hasta el mes que viene. No sé qué hacer. El próximo domingo es Navidad y había invitado a dos amigas mías a cenar, pero sin dinero, no tendré qué ofrecerles; no tengo ni comida para mí. No tengo familia y eres todo lo que tengo, mi única esperanza. ¿Me podrías ayudar? ¡Por Favor! Sinceramente, María. "

Fue tal el impacto que la carta causó al empleado postal, que éste decidió mostrarla a sus compañeros de trabajo. Todos quedaron sorprendidos, y comenzaron a buscar en sus bolsos y carteras. Al final de la tarde habían hecho una colecta de 520 euros. Los guardaron en un sobre y lo mandaron a la dirección de María.

Esa tarde, todos los empleados que cooperaron sintieron una gran satisfacción que tal vez no experimentaban desde hacía mucho tiempo, al saber lo que habían hecho por María y sus amigas.

Llegó la Navidad y se fue. Algunos días después de la Navidad, llegó a la oficina de correos otra carta de María. La reconocieron inmediatamente por la escritura y porque iba dirigida a Dios. La abrieron y todos con curiosidad leyeron lo que decía:

"Querido Dios: Con lágrimas en mis ojos y con todo el agradecimiento de mi corazón te escribo estas líneas para decirte que hemos pasado, mis amigas y yo, una de las mejores Navidades de la vida. Y todo por tu maravilloso regalo. Debes saber que siempre hemos sido fieles a tu mandato y hemos guardado todos tus mandamientos, tal vez esa sea la razón de tu benevolencia con nosotras.
¡Gracias, Dios! Por cierto, faltaban 80 euros. Seguro que se los han quedado esos ..... de Correos."

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El relato anterior me lo enviaron como un chiste pero me hizo recordar y reflexionar sobre el tema de hacer favores de forma anónima.

Solemos escuchar que la verdadera generosidad es la que no espera nada a cambio, yo creo que al menos debe ser agradecida. Personas como La Madre Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer podían ver el agradecimiento en los ojos de aquellos desafortunados a los cuales ayudaron.

Hace muchos años, por casualidad, me encontré con una persona que compró un traje de comunión a un niño sin recursos, yo recibí el encargo de ir a hablar con la tienda y me rogó encarecidamente que no revelara su identidad, deseaba evitar que la familia de ese niño pudiera sentirse humillada.

Este acto de generosidad cambió el concepto que yo tenía de esta mujer que pasé a considerarla una excelente persona. Nunca he podido olvidar ese gesto.

Como ocurre en el relato anterior o rezan esos refranes que menciono, a veces, quizás sea preferible darse a conocer cuando realizamos un acto de generosidad o hacemos un favor.

Hace poco, me pidieron un favor para otra persona, yo accedí, y se lo comuniqué a la interesada. Está muy agradecida, de no decirselo yo misma nunca se hubiera enterado, en cambio, si yo no hubiera accedido seguro que sí que se lo hubieran hecho saber, y estaría molesta ¡¡ qué complicado es todo esto !!

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La viuda

Imagen: Río Rhin (Alemania)
Propiedad de Mi Propio Laberinto

"Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir" (Jorge Manrique)

Era una esposa feliz y, después de más de veinte años de matrimonio, continuaba enamorada de su marido como desde el primer día.

La guadaña sesgó su vida sin aviso previo en un momento de diversión y felicidad, en un momento de planes y proyectos de futuro, en un momento de prosperidad.

No lo merecía, no. Eso no era justo. Pero lo asumió con valentía y con inteligencia.

En minutos, su amado marido se fue a otro mundo. ¿A qué mundo? ¿Hay otro mundo? Las dudas comenzaron a plantearse en su cabeza. ¿Porqué a mi? ¡¡ Yo no lo merezco, él no lo merecía !! La muerte elige al azar, no tiene en cuenta criterios ni situaciones, es caprichosa y egoísta.

La viuda no entendía porqué ya no estaba su amado esposo, su compañero, su confidente, quien la comprendía y apoyaba en cada una de sus decisiones.

Los días pasaban y ella, haciéndose a la idea de que ya no volvería jamás, intentaba asimilar su insoportable situación. ¡¡¡ No podía soportar su ausencia !!!

¿Dónde estás? ¿Hay cielo? ¿Existe un paraíso y no debo preocuparme? Temores, dudas religiosas venían a su mente. O tal vez, ¡¡ no hay nada !! ¿Y si no hay nada tras la muerte? ¿y si con la muerte acaba todo?

Ella estaba enloqueciendo de desdicha y de dudas. ¡¡¡ Le echaba tanto de menos !!!

Decidió ser fuerte, asimilar su situación de viuda, de mujer sola, había que salir adelante con la educación de los hijos, con los pagos pendientes, había que viajar a otros sitios, ir a lugares a dónde siempre iba acompañada por su marido. Y ahora habría que ir sola.

De repente, un día, sintió algo extraño. Su marido, desde donde estuviera, le estaba ayudando. Le hablaba como en el pensamiento. ¡¡ Era algo muy raro !!

En un viaje que tuvo que realizar a una ciudad a dónde ella nunca había conducido ya que siempre lo hacía él, notó que él le guiaba por las calles del centro de la ciudad y, como si por intuición, ella adivinaba el recorrido, pero no, no era la intuición, era él. Él no la abandonó. Él estaba protegiendo a su familia.

En cada situación de duda, algún problema por resolver, él le comunica en el pensamiento el mejor consejo, la mejor solución. Tal como si estuviera vivo. Pero ya no está visible. Ya no puede verle, ni besarle ni sentirle. Pero sabe que ha vuelto. O quizás siempre estuvo allí y continúa alimentando su amor por él. Ella aún está enamorada de su marido incluso después de años de muerto.


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- Elegía: El duro golpe de la muerte

María José Corral Benítez

Relato Chino: Leese y el cambio de actitud

Cada vez me gustan más este tipo de relatos que nos aportan una reflexión. Unos refranes populares dicen:

"Cada cual recoge lo que siembra".

"Quien siembra odios recoge tempestades".

Os dejo este relato chino:

Hace mucho tiempo, una joven China llamada Leese se casó y fue a vivir con el marido y la suegra. Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Leese fue irritándose con los hábitos de la suegra, que frecuentemente la criticaba.

Los meses pasaron y Leese y su suegra cada vez discutían más y peleaban.

De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo.

Leese, no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.

Después de oirla, él tomó un paquete de hierbas y le dijo: "No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Debes darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida. Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas. Recuerda, tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones al pie de la letra".

Leese respondió: "Si, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida".

Leese quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra.

Pasaron las semanas y cada dos días, Lee servía una comida especialmente tratada a su suegra.
Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.

Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Leese había controlado su temperamento y ya no aborrecía a su suegra, al contrario, fue tomándole cariño.

En esos meses, no había tenido ni una discusión con ella, que ahora parecía mucho más amable y mas fácil de lidiar con ella. Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.


Un día Leese fue nuevamente a procurar al Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo:
"Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra.
Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. Estaba equivocada, no quiero que ella muera por causa del veneno que le dí".


El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza: "Sra. Leese, no tiene por que preocuparse. Su suegra no ha cambiado, la que cambio fue usted".

En la China existe un adagio que dice: "La persona que ama a los otros, también será amada".

La mayor parte de las veces recibiremos de las otras personas lo que les damos y por eso tenemos que tener cuidado.

"Las hierbas que le dí, eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que pasaste a darle a ella".


"El plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria, por eso ten cuidado con lo que plantas".

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Zombi: El corazón roto y el alma muerta

Imagen de Eliona Pardo
El zombi deambulaba entre la multitud humana, ante una humanidad que no deparaba en su oscuro existir. Un cadáver andante. Un cadáver dotado de vida aparente.

La vida puede resultar aparente. Sí, parecer vivo pero estar muerto, o ser un muerto en vida.
El zombi no vivía porque no se sentía vivo. La sensación de vivir le abandonó hace tiempo atrás.

Tenía el corazón roto y el alma muerta.

La grieta de su corazón era profunda, dolorosa, un abismo oscuro en donde ya no albergaba el sentimiento de la esperanza. Estaba condenado para siempre a permanecer en ese estado de vida aparente.

Su boca, cual caja de Pandora, unas veces permanecía cerrada, en el más absoluto de los silencios y otras se desbordaba dejando salir todo aquello que por su tamaño no tenía cabida en su interior.

La herida de su corazón no conseguía cicatrizar, los sentimientos le provocaban terribles arañazos que le hacían sangrar de tal manera que le dejaban sin aliento, exhausto, agotado hasta el límite de no querer hacerse visible, tratando de ocultar su propio sufrimiento. Entonces el zombi, se ocultaba en su pequeña cueva donde se cobijaba y se protegía de los sentimientos.

No quería tener sentimientos, quería ser inerte. Los sentimientos era cuchillos que destrozaban una y otra vez su delicado corazón. Ya no importaba si éstos eran alegres o tristes, era lo mismo.

Poco a pocó fue descubriendo que los sentimientos alegres también le herían, ésto le produjo más dolor aún, en ese momento fue cuando se dio cuenta de que tenía el alma muerta.

Entonces el zombi lloró amargamente su propia muerte.

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- RELATOS

María José Corral Benítez

El Hombre de la Ventana


En la publicación Navidad, en este blog, ya traté el tema del hecho de hacer feliz a los demás independientemente de cual sea la propia situación.

Compartir sentimientos provoca un especial bienestar pues si el dolor compartido es la mitad de pena, en el caso de la felicidad, cuando se comparte, es doble.

Os dejo este relato maravilloso.

El Hombre de la Ventana (Autor desconocido)

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones.

Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones.

Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.

Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.

La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:

"Quizás sólo quería animarle a usted"

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- RELATOS

Promesas y Matemáticas



Ajedrez gigante del Parque de las Ciencias de Granada.
Imagen de Micheo

Cuenta una antigua leyenda que un príncipe de la India quedó tan maravillado cuando conoció el juego del ajedrez, que quiso recompensar al inventor con lo que quisiera.

El inventor, después de pensar un rato, pidió:

Dos granos de trigo por el primer cuadrado del tablero, el doble por el segundo y así doblando la cantidad de granos de trigo por cada casilla del ajedrez hasta completar todas las casillas del tablero.

El príncipe pensó que el inventor no le había pedido mucho y que aquello era fácil de cumplir.

Sin embargo, al contar las 64 casillas del tablero y hacer todos los cálculos, se dieron cuenta de que el inventor había pedido más de lo que podían dar.

Para cumplir su petición habría tenido que sembrar de trigo toda la Tierra unas 65 veces.

Antes de hacer una promesa debemos estar seguros de que podremos cumplirla. No sólamente porque es un incumplimiento a la palabra, a nuestro honor, a aquello que prometimos; sino porque podríamos caer en un engaño. Podríamos ser estafados y acabar en la ruina.

Personas que invierten su dinero creyendo que sin riesgo van a ganar grandes sumas (recordemos la estafa de Fórum Filatélico y Afinsa) porque les prometieron unos enormes beneficios sin correr ningún riesgo.

¡¡ Cuidado !! No olvidemos que las matemáticas no engañan.


Partido de fútbol en Tíjola (Almería -España)
Imagen de la Editorial del blog.

Como en la leyenda del tablero de ajedrez, las potencias de 2 aparecen también en la Liga de Campeones de fútbol. En la final se enfrentan 2 equipos; en la semifinal hay 4. En los cuartos de final son 8 equipos. En la ronda anterior hay 16 equipos y en la primera fase 32.

Si hubiera rondas anteriores a la primera fase: 64 equipos, 128 equipos, etc... Si se hicieran 30 rondas de ese modo, no habría suficientes personas en la Tierra para formar todos los equipos necesarios.

Los Tres Consejos.

Lago de Noruega al atardecer. Imagen de la Editorial del blog.

LOS TRES CONSEJOS

Una pareja de recién casados era muy pobre y vivía de los favores de un pueblecito del interior.

Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: "Querida yo voy a salir de la casa, voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y digna. No se cuanto tiempo voy a estar lejos, solo te pido una cosa, que me esperes y mientras yo este lejos, seas fiel a mi, pues yo te seré fiel a ti."

Así, siendo joven aun. Caminó muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: "Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones: Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga. uds. me dará el dinero que yo haya ganado."

Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. Después de veinte años se acerco a su patrón y le dijo: "Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa." El patrón le respondió: "Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo, solo que antes quiero hacerte una propuesta, esta bien? Yo te doy tu dinero y tu te vas, o te doy tres consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta."

Él pensó durante dos días, busco al patrón y le dijo: QUIERO LOS TRES CONSEJOS.

El patrón le recordó: "Si te doy los consejos, no te doy el dinero."

Y el empleado respondió: "Quiero los consejos".

EL patrón entonces le aconsejó:

1."NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA.Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.

2. NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUEREPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal.

3. NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.

Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era tan joven, así:"AQUÍ TIENES TRES PANES, dos para comer durante en viaje y el tercero es para comer con tu esposa cuando llegues a tu casa."

El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba.

Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludo y le pregunto: "Para donde vas?"

El le respondió: "Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera."

La persona le dijo entonces: "Joven, este camino es muy largo, Yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días".

El joven contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se Acordó del primer consejo, "NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. CAMINOS MAS CORTOS Y DESCONOCIDOS TE PUEDEN COSTAR LA VIDA Entonces se alejó de aquel atajo y volvió a seguir por el camino normal. Dos días después se enteró de otro viajero que había tomado el atajo, y lo asaltaron, lo golpearon, y le robaron toda su ropa. Ese atajo llevaba a una emboscada!

Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera. Era muy tarde en la noche y parecía que todos dormían, pero una mujer malencarada le abrió la puerta y lo atendió. Como estaba tan cansado, tan solo le pagó la tarifa del día sin preguntar nada, y después de tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado al escuchar un grito aterrador. Se puso de pié de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir hacia donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. " NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL PUES LA CURIOSIDAD POR EL MAL PUEDE SER FATAL" Regresó y se acostó a dormir.

Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le pregunto si no había escuchado un grito y él le contesto que sí lo había escuchado. El dueño de la posada le preguntó: Y no sintió curiosidad?Él le contesto que no. A lo que el dueño les respondió: UD. Ha tenido suerte en salir vivo de aquí, pues en las noches nos acecha una mujer maleante con crisis de locura, que grita horriblemente y cuando el huésped sale a enterarse de qué está pasando, lo mata, lo entierra en el quintal, y luego se esfuma.

El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa después de muchos días y noches de caminata. Ya al atardecer, vió entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, caminó y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y vio que ella tenía en sus piernas, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiro profundo, apresuro sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. "NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, PUES PUEDES ARREPENTIRTE DEMASIADO TARDE" Entonces se paró y reflexionó, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión.

Al amanecer ya con la cabeza fría, el dijo: NO VOY A MATAR A MI ESPOSA". Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta. Solo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel a ella."

Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente. Él trata de quitársela de arriba, pero no lo consigue.

Entonces con lagrimas en los ojos le dice: "Yo te fui fiel y tu me traicionaste...

Ella espantada le responde: "Como? yo nunca te traicioné, te esperé durante veinte años.

Él entonces le preguntó: "Y quien era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?Y ella le contesto: "AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy él tiene veinte años de edad. Entonces el marido entró, conoció, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el último pan juntos. DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LAGRIMAS DE EMOCIÓN, el partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero, el pago de sus veinte años de dedicación.

Anónimo

El Cielo y la Estrella.

Fotografía tomada por Mª José Corral Benítez


El cielo se encontraba triste. En su infinita inmensidad no hallaba compañía. Observaba como desde un escaparate el movimiento de los demás astros. Cada uno en su propia órbita, ajenos al resto, ajenos al mismo cielo.

Unos viajaban solos, otros acompañados. Algunos incluso con numerosos satélites. Unos grandes, otros pequeños. Unos muy cálidos, otros muy fríos. Algunos sólidos, otros etéreos.

Veía los asteroides, meteoritos, y otros astros que andaban sin rumbo fijo. Veía las estrellas, con su brillo y esplendor, rojas, naranjas y amarillas según su edad. Estrellas arrogantes y egocéntricas, estrellas discretas o tímidas, estrellas generosas, algunas con su propio sistema planetario formando una familia o grupo cerrado al que no es posible acceder.

El cielo solitario era desdichado. Era un mero espectador del universo. No participaba de la dinámica de aquel mundo que circulaba en derredor.

Un inesperado día, se le acercó una estrella, una estrella amable, comprensiva, conciliadora, y le ofreció su amistad. El cielo confió en ella, le abrió su corazón y la estrella le entregó el suyo. La estrella se enamoró del cielo y el cielo halló en la estrella el amor puro.

Cada mañana, el cielo encontraba el mensaje de buenos días y el beso que le dejaba la estrella antes de eclipsarse. Desde que apareció esa estrella, el cielo era dichoso. No pasaba un solo día sin comunicación entre ellos. Eran dos en uno. Se comprendían, se entendían, podían hablar de cualquier cosa, podían discrepar sin discutir, había respeto y amor.

Pero un día, de repente, la estrella comenzó a oscurecerse, se iba apagando. El cielo volvió a sentirse triste, ¿porqué ? ¡Era injusto, cuando había encontrado el amor puro, éste iba desapareciendo! Tenía derecho a ser feliz. Pero al parecer nunca lo sería.

El cielo lloró amargamente durante días y días, incansablemente lloraba sin cesar. Y volvió a sentirse solo y desdichado. Los días pasaban en su infinita soledad.

Hasta que se fue dando cuenta de que ya no se sentía triste ... ¡¡qué extraño!! ¿Porqué no soy infeliz? Sentía paz. Era sorprendente.

De repente lo entendió todo, y allí se encontraba, ¡¡ claro !! Cada noche era la primera en aparecer y cada mañana era la última en ocultarse. ¡¡ Era su estrella !! Allí hacia el oeste , allí estaba Venus, la antigua diosa, brillando para él.
María José Corral Benítez

2021:ODISEA DE UN ENCUENTRO

Desde el aire. (Imagen: Mª José Corral Benítez)

El encuentro llegó, aquel ansiado momento por fin ocurrió. Durante el largo viaje ella imaginaba cómo sería el primer encuentro, un gusanillo en el estómago y un nerviosismo ansioso de conocer a aquel "fantasma" con el que había mantenido una maravillosa amistad durante largos y tristes años. Era como un "fantasma", aunque sin verlo jamás físicamente podía percibir su presencia en cualquier momento. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada situación por insignificante que fuera, hacía que aquel "fantasma" apareciera ante ella, le venía al pensamiento, lo presentía.

Aquel encuentro pareció normal, con el entusiasmo habitual de un recibimiento convencional, solo pareció. El sonido del corazón era sordo. Nadie puede escuchar los sentimientos. Las voces de su pensamiento eran mudas. Nadie puede escuchar las ilusiones. Sus ojos hablaban, sus ojos escuchaban, sus ojos respondían, sus ojos comprendían. Las miradas cómplices se sucedían sin cesar dando lugar a la sonrisa.

A la mesa de un bar, no había palabras. No eran necesarias. No había nada que decir, todo se sabía de antemano, lo conocían todo el uno del otro. Ella miraba a aquel que había sido un "fantasma" y sonreía abiertamente. Él permanecía serio, triste, emocionado tal vez. Ella sonreía una y otra vez, una sonrisa de sorpresa y felicidad. ¡¡¡ Tanto tiempo deseando este momento !!! Miraba sus ojos, y advertía el brillo y el desconcierto. Sonreía poco. Triste sonrisa. Se diría que deseaba llorar en lugar de reír.

Miraban el ambiente del bar, el bullir de la gente, el paisaje exterior, un mundo ajeno a lo que significaba aquel primer encuentro. Un mundo ignorante a un acontecimiento que para ellos resultaba tan importante.

Ella le preguntó:
- ¿Qué tal me ves?
- Muy bien- dijo el "fantasma".
- Temía decepcionarte, podría no ser como imaginabas - comentó ella.
- No. Eres tú -dijo el fantasma encogiendo los hombros.

Entonces ella sonrió complaciente y descubrió lo mucho que lo quería.
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María José Corral Benítez

El lenguaje de los ojos.


... si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.

(Gustavo Adolfo Bécquer)

No es necesario que hables, no digas nada. Tus ojos me hablan, me lo dicen todo. Sé lo que piensas, sé lo que sientes. Tus ojos me susurran, tus ojos me sonrien, tus ojos me desean. Shhhhhhhh, solo mírame, no dejes de mirarme. Shhhhhhh no hables. No es necesario. Nadie los escucha, nadie conoce su lenguaje, nadie entenderá nada, solo tú y yo. Solo nosotros.
¡¡¡ Lo hemos conseguido !!! Difícil reto, muy difícil. El código del lenguaje de los ojos. Sí, hemos conseguido descifrarlo. Ya sé leer, ya sé hablar ese lenguaje.
Permaneces a mi lado, en silencio. Silencios más importantes que mil palabras. Se puede leer la pena, el desaliento o la dicha. El lenguaje de los ojos, lleno de complicidad. Escucha. La sinceridad nace y surge de nuestro propio corazón. Un suspiro, una mirada, una sonrisa y entiendo. Lo entiendo todo. Mis ojos leen y oyen a los tuyos. Mis ojos te responden, te hablan con sinceridad y confianza.
Tus ojos me llaman, tus ojos me gritan, tus ojos lloran. Los mios te contestan, te consuelan y te besan.
María José Corral Benítez
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Mentirosa Luna


Mentirosa Luna


Luna, ¿porqué mientes? Nos cautivas con tu imagen, nos enamoras con tu misterio, nos encandilas con tu brillo. Pero no, a mi ya no puedes engañarme. Mis antepasados han aprendido a lo largo de la historia. Aquellos primitivos de Cromañón lo supieron pronto, sí , supieron que mentías. Les alumbrabas en la noche, todo falso, en realidad delatabas su presencia ante los enemigos y las fieras. Sí, aprendieron pronto. Por ello los descendientes comenzaron a adorar al Sol. Sí, al Sol, los humanos aprendieron pronto a valorar al Sol. Aún en su sabia ignorancia supieron que mentías. Falsa luz, falso brillo, falso misterio. No, no brillas con luz propia. Te aprovechas de la luz y del brillo de otro astro para engrandecerte. Mentirosa Luna. Nos engañas con las iniciales de tus fases, en C no eres creciente, sino menguante. Mentirosa. Ya no me fascinarás más, mentirosa. En tu fase de plenilunio levantas mareas, influyes en parturientas, sometes las cosechas a tu capricho, conviertes hombres en lobo, despiertas a vampiros y provocas a monstruos. No Luna, a mi ya no me engañas. Ya no me fascinas, eres falsa y mentirosa. Mentirosa Luna.
María José Corral Benítez

El Don Asignado.


El Don que Dios me Asignó


... Y era una mañana cuando Dios se puso ante sus doce hijos e implantó en cada uno de ellos la semilla de la vida humana.

Cada hijo, uno a uno, dio un paso adelante para recibir el don que se le había asignado.
- Dios: A ti te doy las preguntas sin respuesta, para que aportes a todos una comprensión de aquello que ven en su entorno. Nunca sabrás porqué los hombres hablan o escuchan, pero en tu búsqueda de respuestas encontrarás mi don: el conocimiento.
Y volví a mi sitio.

Al día siguiente, me acerqué a Dios para que me explicara mejor eso de buscar respuestas. Comencé a utilizar las preguntas que había recibido.

-Yo: ¿Cómo sabré qué preguntar?
-Dios: Lo sabrás, tu gran curiosidad te llevará a recoger información de cualquier cosa.
-Yo: ¿Qué haré con esa información, con las respuestas?
-Dios: Tu objetivo será recoger, mediar y distribuir conocimiento e información. Te sentirás feliz compartiendo lo que aprendas.
-Yo: ¿Sobre qué temas he de recoger información?
-Dios: Sobre cualquiera. Tendrás talento para la observación y la buena comprensión.
-Yo: ¡Pero Dios mío! ¡¡¡¡ Los temas son infinitos, acabaré agotada !!!! ¿Seré científica?
-Dios: No, no temas, tu interés en todo será solo superficial y pasajero. Buscarás simplemente una explicación lógica a todo lo que acontece a tu alrededor.
-Yo: ¡¡¡ Menos mal, qué alivio !!! y ... ¿Cómo distribuiré las respuestas?
-Dios: Serás sociable, extrovertida con grandes dotes para la conversación y dominio del lenguaje.
Yo: ¿Seré periodista o escritora?
Dios: No, tu capacidad comunicativa hará que en cualquier situación surja tu oportunidad de comunicar ideas.
Yo: ¿A quién?
Dios: A cualquiera, pero prefirirás más bien a aquellos con quienes puedas establecer un intercambio de información. Tu talento crecerá.
Yo: Entiendo, procuraré rodearme de los mejores, de los más sabios e inteligentes que haya a mi alrededor. ¿Hay algo más que pueda hacer para cumplir con mi don?
Dios: Si, crea un Blog.

Y la hija se dirigió a internet y descubrió un nuevo mundo lleno de respuestas a sus preguntas.
María José Corral Benítez

Mi Propio Laberinto

Antonio Llanas (Detalle de "Laberinto con Alas")

Este es Mi Propio Laberinto. ¿Tendrá salida? Supongo que sí, como todos los laberintos, pero inaccesible.

Llevo mucho tiempo aquí, tanto, que me he acostumbrado a sus estrechos y siniestros senderos. Puedo permanecer en él sin miedo porque he conseguido domesticar al Minotauro. No me hará ningún daño físico, ¡¡ lo conseguí !! Parecía imposible, pero lo he conseguido. Mi trabajo me ha costado, es un monstruo terrible. Come carne humana. La que más le gusta es la carne de los atenienses. Su dieta consiste en doncellas y robustos jóvenes procedentes de la ciudad de Atenas.

Mientras busco la manera de salir, recorro sus enrevesados recodos. Aprendo y me instruyo, he de hacerlo ya que cuando salga al exterior he de enfrentarme al mundo.

Me han dicho que pronto volverán las siguientes siete doncellas y los siete robustos jóvenes atenienses, lo mejor de todo es que les acompaña Teseo. Se ha ofrecido voluntario para matar al Minotauro. Tengo esperanzas en Teseo. Me han contado que está prisionero con los demás pero que ha hecho una buena amistad. Sí, tengo esperanzas, confío en él. Es hijo del rey Egeo, es un príncipe valiente e inteligente. Ha hecho buena amistad con Ariadna, la hija de nuestro carcelero, el rey Minos. ¿Soy muy confiada? Es posible, quizás Teseo no me salve, quizás ... hay que tener en cuenta que Ariadna es la hija del carcelero. El amor lo puede todo. Me han contado que se ha enamorado de Teseo y que lo ayudará a salir.

El laberinto es muy grande, ¿y si no los encuentro? entonces no me llevarán a la salida y tendré que permanecer en él, solo Dios sabe por cuanto tiempo. Sé que hay un cordón, pero está atado, lo seguí y estaba amarrado, no encuentro el otro extremo. Esto es muy grande, estoy perdida. Ojalá Teseo me ayude a encontrar la salida.

Mi Propio Laberinto también tiene unas alas. Las ha construido Dédalo, un sabio arquitecto y muy hábil artesano. El día que las vi me emocioné, ¡¡¡ por fin !!! unas alas !!! Podré salir volando, escapar de este laberinto. Qué ilusa fui. ¡¡¡ No se puede aún !!! Están amarradas, un hilo sellado con lacre las fijan al laberinto.

Esperaré a Teseo, sí lo esperaré. Yo no me fío de volar sola, he observado bien las alas, las partes pequeñas están unidas con cera. No sé, no sé. Por mis ansias de libertad puedo volar demasiado cerca del Sol, éste puede derretir la cera, puedo caer al mar y ahogarme como Ícaro.

Esperaré a Teseo. Definitivamente lo he decidido, esperaré a ver como se suceden los acontecimientos, aquí ya no tengo peligro.

María José Corral Benítez
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