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Mario Benedetti: La gente que me gusta

Mario Benedetti , escritor poeta y ensayista.
(Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay 14 -09-1920- Montevideo, Uruguay 17-05-2009)

Este texto es atribuído a Mario Benedetti aunque existen dudas sobre la auténticidad de su autoría.

Existen varias versiones que circulan por la red, textos, presentaciones y vídeos. Algunas de ellas, por razones obvias, no hay duda de que no son de Benedetti.

No obstante, sea quien sea su verdadero autor o autora, estos pensamientos merecen ser compartidos en Mi Propio Laberinto.

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.

Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados.

Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuído.

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La Amistad es un Tesoro

Imagen: María José Corral Benítez


Como soy muy refranera, voy a comenzar por un refrán popular: "El que tiene un amigo, tiene un tesoro".

Este dicho resume en pocas palabras lo importante que es la amistad, no una amistad cualquiera, sino la amistad verdadera, AMIGOS, con mayúscula.

Lo importante no es tener muchos amigos, sino que los que se tengan sean auténticos. Aquellos con los que quieres compartir tus mejores momentos, con los que puedes sincerarte porque son honestos contigo, y aquellos que te aprecian, disfrutan con tu presencia y te aceptan con tus errores. Esos son la clase de amigos que a todos nos gustaría tener, aunque no siempre se consigue. Por eso, para mí es muy importante la amistad. La amistad verdadera y sin hipocresías.

A mi me gusta diferenciar entre "amigos" y "amistades". Las amistades es algo más superfluo, trivial, efímero.

Solemos tener diferentes amigos así como diferentes son las relaciones que mantenemos con ellos. Cada uno de ellos aporta algo distinto a nuestra vida, por eso nuestras relaciones no son iguales con unos y con otros.

Algunos amigos son confidentes, consejeros, otros son como de la familia, otros nos dan su compañía en fiestas y eventos sociales. Otros simplemente nos dan su cariño aunque la relación con ellos no sea muy frecuente, pero sabemos que están ahí apreciándonos y queriéndonos.

Las circunstancias hacen que cada amigo esté en su lugar y por eso tenemos diferentes tipos de amigos que incluso no se conocen entre sí.

Para mi, lo principal es la lealtad. No se puede traicionar la confianza que un amigo deposita en nosotros.

También pienso que una amistad sólida no se rompe fácilmente, si en tal caso sucediera esto, sería porque esa amistad era frágil. Somos nosotros, voluntariamente los que podemos convertir una simple amistad en una amistad verdadera y sólida. Con respeto, sinceridad, tolerancia y confidencialidad absoluta. Pero sobre todo con cariño.
María José Corral Benítez
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El Hombre de la Ventana


En la publicación Navidad, en este blog, ya traté el tema del hecho de hacer feliz a los demás independientemente de cual sea la propia situación.

Compartir sentimientos provoca un especial bienestar pues si el dolor compartido es la mitad de pena, en el caso de la felicidad, cuando se comparte, es doble.

Os dejo este relato maravilloso.

El Hombre de la Ventana (Autor desconocido)

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones.

Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones.

Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.

Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.

La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:

"Quizás sólo quería animarle a usted"

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- RELATOS

A los amigos

Fiordos de Noruega. Imagen:Mª José Corral Benítez

Poema de los Amigos (Autor: Desconocido)

No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la Vida,
no tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte,
a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuanto alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Sólamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
Yo tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.

Gracias por serlo.

Con cariño para todos mis amigos y amigas.

Viaje a Ninguna Parte

Tren de Fläm (Noruega)
Imagen de Mª José Corral Benítez

Leí que la vida puede compararse con un viaje en tren. Quizás por eso creé un blog llamado En el Tren de La Vida, que representa todo aquello que es de mi interés o lo que ven mis ojos desde la ventana del vagón en el que viajo.

El viaje de la vida puede ser largo, viaje largo, vida larga, o por el contrario puede ser un viaje corto, un viaje interrumpido por una muerte que llegó antes de lo previsto, antes de llegar a la vejez.

La expresión "que tengas buen viaje " tiene que ver con la suerte del viaje. Sí, es una suerte el que consiga hacer un buen viaje, tener una buena vida, vida feliz, larga y dichosa vida. En este mi viaje, en el viaje de mi vida, desgraciadamente he visto a varias personas cercanas y queridas bajarse repentinamente de mi tren.

El vagón representa mi vida. Mi vida a veces transcurre en un vagón solitario, dónde soy la única ocupante en el compartimento.

El viaje de mi vida va atravesando varios lugares, algunos están concurridos, llenos de gente que sube y baja de mi tren, son aquellos momentos de gran acitividad social y familiar.

El compartimento es como mi corazón. Las personas entran y salen, y a veces me dejan sola durante mucho tiempo.

El ventanal de mi compartimento es grande y puedo ver el paisaje, puedo ver el ambiente, puedo ver gentes diversas, puedo disfrutar de lugares maravillosos, de acontecimientos y de espectáculos.

Un día, en una estación, ví a una extraña criatura que miraba ansiosa hacia el interior del tren. Movía los ojos y giraba la cabeza como si buscara encontrarse con alguien, pero no subió al tren ni nadie del interior del mismo descendió a su encuentro.

El tren se alejó y ella se quedó allí como un ser abandonado. Yo la veia cada vez más pequeña a medida que el tren se iba alejando.

En ocasiones la vuelvo a ver pasear por el andén, dudosa, indecisa sin decidirse a tomar el tren, quizás no esté segura. Es posible que no sepa hacia donde se dirige.

Yo permanezco ahí, inamovible, en mi compartimento vacío, a la espera de que algún día decida subir y puede que incluso exista la casualidad de que se siente a mi lado. Hay un asiento libre, nadie lo ocupa, los demás siempre se sientan en el de enfrente, pero nunca junto a mí.

No hay otra alternativa que la espera, los acontecimientos y el transcurrir de este viaje quizás algún día me lleven a mi destino, o a lo mejor ... en el peor de los casos, nunca consiga llegar; y mis días acaben aquí, en el vagón de un tren, desde donde puedo ver el mundo, otras caras y otras vidas pero nunca poder ser dueña de la mía propia, solo puedo dejarme llevar ... hacia ninguna parte.

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María José Corral Benítez

Cuando el corazón se abre

Rosas de Bacares (Imagen de la editorial del blog)

Cuando una puerta se nos cierra, es porque el camino hacia allí no es el adecuado. Es mejor buscar otra salida, otra puerta abierta y no ignorar las que se abren de nuevo ante nosotros.

Si mi corazón pudiera sonreir el más triste de mis días podría transformarse en otro mucho mejor.

Si se me ilumina el alma seré dichosa.

Quienes me acompañaron en mi tristeza, quienes me ayudaron en los peores momentos y más difíciles decisiones, ocuparán un lugar preferente en mi corazón.

Quienes toleran mis errores, quienes respetan mis faltas, serán los que realmente me quieran de verdad.
Quienes me intenten comprender sin reproches, lograrán conocerme, pues mi corazón abrirá sus puertas para ellos.

Quienes conquisten mi corazón, éste será suyo.

Quienes sean sinceros y leales habrán ganado mi respeto.

Quienes me miren a los ojos, verán mi verdadero yo.

Quienes se esfuercen en no desagradarme me harán feliz.

Quienes me decepcionen me habrán gravemente herido.

Quien me proteja y comprenda tendrá mi amor eterno.

Quien camine a mi lado, nunca lo abandonaré.

Quienes sean desconsiderados poco les importará mi bienestar.




Fragmento del capítulo 21 del Principito:

El Principito se fue a ver de nuevo a las rosas y les dijo:

-En realidad no os parecéis en nada a mi rosa, no sois nada todavía. Nadie os ha domesticado ni vosotras habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. Antes de que lo domesticara era un zorro igual a otros cien mil. Ahora que lo he hecho mi amigo, es un zorro único en el mundo.

Y las rosas se mostraron muy molestas.


- Son realmente hermosas, pero vacías -anadió el principito-. Uno no se siente impulsado a dejarse morir por ustedes. Cualquiera pensará que mi rosa se parece a ustedes; pero ella sola es para mí más importante que todas ustedes juntas, porque ella es la que he cuidado y regado; ella es la que cubrí con el globo de cristal; ella es la que resguardé con el biombo; ella es la que liberé de las orugas que le molestaban, dejando solo aquellas que se volvieron mariposas; es ella la rosa que oí quejarse, alabarse o mantenerse callada. En fin, ella es mi rosa.


María José Corral Benítez
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Un recuerdo de ti


Días atrás, mi imagen provocó un sentimiento de nostalgia en otras personas. Un sentimiento, que además de significar alegría debido al encuentro inesperado, manifestaba un lamentable recuerdo de pena y dolor.

Cuando esas personas me vieron, se pusieron muy contentas sin duda, pero durante el transcurso de la conversación, en seguida comenzó a brotar un profundo y doloroso sentimiento de nostalgia. Sus ojos se humedecían y hacían un enorme esfuerzo por contener esas lágrimas que intentaban escaparse libremente. Sus sonrisas eran extrañas, al igual que sus miradas.
Finalmente, la alegría volvió a los rostros y a las miradas de una forma más relajada y placentera. Con un enorme deseo de que el encuentro volviera a repetirse.

Como decía el zorro al Principito, hay situaciones, paisajes, lugares, momentos, caras, objetos, etc. que no significarían nada para nosotros a no ser porque estos nos recuerdan otras situaciones, otros paisajes, otros lugares, otros momentos, otras caras, otros objetos, etc.

Unos recuerdos pueden resultar placenteros, otros pueden resultar dolorosos. Momentos, personas, que pasan fugazmente ante nuestros ojos.
Cuando sonreímos sin motivo aparente, con la vista perdida, o fija en un punto concreto, lo más probable es que sea porque en ese mismo instante un recuerdo feliz haya llegado a nuestro pensamiento.

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María José Corral Benítez

2021:ODISEA DE UN ENCUENTRO

Desde el aire. (Imagen: Mª José Corral Benítez)

El encuentro llegó, aquel ansiado momento por fin ocurrió. Durante el largo viaje ella imaginaba cómo sería el primer encuentro, un gusanillo en el estómago y un nerviosismo ansioso de conocer a aquel "fantasma" con el que había mantenido una maravillosa amistad durante largos y tristes años. Era como un "fantasma", aunque sin verlo jamás físicamente podía percibir su presencia en cualquier momento. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada situación por insignificante que fuera, hacía que aquel "fantasma" apareciera ante ella, le venía al pensamiento, lo presentía.

Aquel encuentro pareció normal, con el entusiasmo habitual de un recibimiento convencional, solo pareció. El sonido del corazón era sordo. Nadie puede escuchar los sentimientos. Las voces de su pensamiento eran mudas. Nadie puede escuchar las ilusiones. Sus ojos hablaban, sus ojos escuchaban, sus ojos respondían, sus ojos comprendían. Las miradas cómplices se sucedían sin cesar dando lugar a la sonrisa.

A la mesa de un bar, no había palabras. No eran necesarias. No había nada que decir, todo se sabía de antemano, lo conocían todo el uno del otro. Ella miraba a aquel que había sido un "fantasma" y sonreía abiertamente. Él permanecía serio, triste, emocionado tal vez. Ella sonreía una y otra vez, una sonrisa de sorpresa y felicidad. ¡¡¡ Tanto tiempo deseando este momento !!! Miraba sus ojos, y advertía el brillo y el desconcierto. Sonreía poco. Triste sonrisa. Se diría que deseaba llorar en lugar de reír.

Miraban el ambiente del bar, el bullir de la gente, el paisaje exterior, un mundo ajeno a lo que significaba aquel primer encuentro. Un mundo ignorante a un acontecimiento que para ellos resultaba tan importante.

Ella le preguntó:
- ¿Qué tal me ves?
- Muy bien- dijo el "fantasma".
- Temía decepcionarte, podría no ser como imaginabas - comentó ella.
- No. Eres tú -dijo el fantasma encogiendo los hombros.

Entonces ella sonrió complaciente y descubrió lo mucho que lo quería.
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María José Corral Benítez

Mis queridos amigos


La Dama y El Vagabundo (Disney- 1955)

Las relaciones sociales acompañan al ser humano a lo largo de toda su vida. Independientemente de si se es dichoso y afortunado o por el contrario se es desdichado. Aunque el objetivo de la amistad precisamente es el de dar más que el de recibir, para que exista una auténtica amistad ha de haber un intercambio recíproco.

"El hombre es un ser sociable, la naturaleza le ha hecho para vivir con sus semejantes", dijo Aristóteles.

Ya en la infancia jugamos con los vecinos del barrio, más tarde, en la adolescencia cuando surgen las pandillas, la amistad juega un papel muy importante en nuestro desarrollo como persona y en nuestra futura madurez. Incluso dentro de la misma pandilla se forman subgrupos más íntimos que llegan a ser más importantes, en la mente del adolescente, que su propia familia.

Continuamente estamos conociendo gente y haciendo nuevos amigos. Caras nuevas que se incorporan a nuestra vida.
Nuestros amigos de toda la vida pueden permanecer o pueden ser sustituidos por otros. A veces las circunstancias nos llevan a seguir caminos distintos y la pérdida de contacto es una realidad.
Esa pérdida de contacto hará que se pierda la amistad, aparecemos ante los ojos del otro como extraños. Es obvio que no somos los mismos, nuestras experiencias y nuestras ideas serán muy diferentes. Pero cuando nos encontramos por la calle, cuando nos saludamos con esa sonrisa radiante, con ese brillo en la mirada. Es vidente que aunque se haya perdido la amistad queda el cariño.

Aquellas personas que en un tiempo lejano formaron parte de mi vida, llenaron mi corazón, me acompañaron, me hicieron reír, me aconsejaron o me regañaron cuando era necesario, les tengo un cariño especial. Porque a los amigos se les quiere, es extraño ese sentimiento, pero es real: "yo quiero a mis amigos".

Quiero dedicar este post a mis amigos, tanto a los que lo son ahora como a aquellos que un día lo fueron.
Como me dijo mi amiga Reme, a la que no veo hace muchos años: "No nos vemos, pero nos queremos".

Y si eres mi amigo, no me importaría que yo fuera una dama y tú un vagabundo, te querré mucho.
María José Corral Benítez
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