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La Amistad es un Tesoro

Imagen: María José Corral Benítez


Como soy muy refranera, voy a comenzar por un refrán popular: "El que tiene un amigo, tiene un tesoro".

Este dicho resume en pocas palabras lo importante que es la amistad, no una amistad cualquiera, sino la amistad verdadera, AMIGOS, con mayúscula.

Lo importante no es tener muchos amigos, sino que los que se tengan sean auténticos. Aquellos con los que quieres compartir tus mejores momentos, con los que puedes sincerarte porque son honestos contigo, y aquellos que te aprecian, disfrutan con tu presencia y te aceptan con tus errores. Esos son la clase de amigos que a todos nos gustaría tener, aunque no siempre se consigue. Por eso, para mí es muy importante la amistad. La amistad verdadera y sin hipocresías.

A mi me gusta diferenciar entre "amigos" y "amistades". Las amistades es algo más superfluo, trivial, efímero.

Solemos tener diferentes amigos así como diferentes son las relaciones que mantenemos con ellos. Cada uno de ellos aporta algo distinto a nuestra vida, por eso nuestras relaciones no son iguales con unos y con otros.

Algunos amigos son confidentes, consejeros, otros son como de la familia, otros nos dan su compañía en fiestas y eventos sociales. Otros simplemente nos dan su cariño aunque la relación con ellos no sea muy frecuente, pero sabemos que están ahí apreciándonos y queriéndonos.

Las circunstancias hacen que cada amigo esté en su lugar y por eso tenemos diferentes tipos de amigos que incluso no se conocen entre sí.

Para mi, lo principal es la lealtad. No se puede traicionar la confianza que un amigo deposita en nosotros.

También pienso que una amistad sólida no se rompe fácilmente, si en tal caso sucediera esto, sería porque esa amistad era frágil. Somos nosotros, voluntariamente los que podemos convertir una simple amistad en una amistad verdadera y sólida. Con respeto, sinceridad, tolerancia y confidencialidad absoluta. Pero sobre todo con cariño.
María José Corral Benítez
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El Hombre de la Ventana


En la publicación Navidad, en este blog, ya traté el tema del hecho de hacer feliz a los demás independientemente de cual sea la propia situación.

Compartir sentimientos provoca un especial bienestar pues si el dolor compartido es la mitad de pena, en el caso de la felicidad, cuando se comparte, es doble.

Os dejo este relato maravilloso.

El Hombre de la Ventana (Autor desconocido)

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones.

Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.

Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones.

Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.

El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.

El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando.

Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.

Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.

Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.

La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.

La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:

"Quizás sólo quería animarle a usted"

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- RELATOS

A los amigos

Fiordos de Noruega. Imagen:Mª José Corral Benítez

Poema de los Amigos (Autor: Desconocido)

No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la Vida,
no tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte,
a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuanto alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.
Sólamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
Yo tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.

Gracias por serlo.

Con cariño para todos mis amigos y amigas.
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