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Envidia: Fábula de la Luciérnaga y la Serpiente

Imagen: "Luciérnaga en la nieve" de Mi Propio Laberinto

Quizás uno de los peores sentimientos sea el de la envidia. En realidad, quien sufre de envidia, porque no hay que olvidar que la envidia hace sufrir al que la siente, no es consciente del motivo. ¿Qué nos envidian?

Quien nos quiere se alegra de nuestros éxitos, quien nos detesta se alegra de nuestras miserias.

Todos tenemos éxitos y miserias. A veces hacemos un gran esfuerzo y sacrificio para obtener logros, o tenemos dones y cualidades positivas innatas. También tenemos miedos, temores, enfermedades, sacrificios, ... Entonces, ¿por qué nos envidian?

Lean esta interesante fábula moralizadora:

"Fábula de la luciérnaga y la serpiente"

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido de la feroz predadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía.
Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía... Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
“¿Puedo hacerte tres preguntas?”
“No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te voy a devorar, puedes preguntar”. -contestó la serpiente...
- “¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?” -preguntó la luciérnaga.
- “No”, -contestó la serpiente.
- “¿Yo te hice algún mal?” -dijo la luciérnaga.
- “No”, -volvió a responder la serpiente.
- “Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?”
- “¡¡¡ Porque no soporto verte brillar !!!”


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No es mi problema: Fábula de " El ratón y la ratonera"

"Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien."(Tim McGraw)

En un post anterior de título Buenas personas trataba el tema de hacer el bien por los demás, de la solidaridad y no mirar hacia otro lado.

Aunque los problemas de los demás no nos afecten directamente, en cierto modo, siempre nos salpica, sobre todo cuando se trata de las personas más allegadas. No es lo mismo ser discretos que pensar que ese no es nuestro problema, más cuando solicitan nuestra ayuda o, aunque no la soliciten directamente, esa ayuda haría mucho bien.

A veces tenemos que meternos en lo que no nos importa, lo que les ocurre a los que nos rodean sí es de nuestra incumbencia.

Si un amigo, vecino, compañero de trabajo o familiar nos comunica una preocupación, poniendo su confianza en nosotros, tenemos que darle nuestro apoyo y nuestra ayuda. Un consejo o un apoyo de nuestra parte hará que se sienta amparado y tranquilizado.

Un ejemplo, lo tenemos en esta conocida fábula:

Fábula: "El ratón y la ratonera "

Un ratón, mirando por un agujero en la pared, ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete.

Sintió emoción imaginando qué podría ser lo que contenía. Quedó aterrorizado cuando descubrió que ¡¡¡ era una ratonera !!!

Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos:

"Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!!!"

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo:
- Discúlpeme Sr. Ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda.

El ratón fue hasta el cordero y le dice:
- ¡¡¡ Hay una ratonera en la casa, una ratonera !!!
- Discúlpeme Sr. Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer, sólamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:
- Pero, ¿ acaso yo estoy en peligro? Pienso que no…. es más ... Estoy segura que no.

Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido para encarar a la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra mordió a la mujer.

El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, no existe nada mejor que una sopa.

El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo.

Y el granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

MORALEJA: la próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo no le debes prestar atención.... habría que pensarlo dos veces.


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Fábula: Competición de ranas

Rana del río de Bayarque (Almería)
Imagen de Mª José Corral Benítez

Era una vez una carrera de ranitas cuyo objetivo era alcanzar lo alto de una gran torre.

En el lugar había una gran multitud de espectadores y mucha gente para apoyar y gritar por ellas.

Comenzó la competición pero como los espectadores no creían que las ranitas pudieran alcanzar lo alto de aquella torre, lo que más se oía era:

" ¡¡¡ Que pena !!! esas ranitas no lo van a lograr, no van a poder..."

Y las ranitas comenzaron a desistir.


Pero había una que persistía y continuaba la subida en busca del logro.

La multitud continuaba gritando :

" ¡¡¡ Qué pena !!! ustedes no lo van a conseguir, no van a poder."

Y las ranitas estaban exactamente desistiendo, una por una, menos aquella ranita que continuaba tranquila y cada vez más segura.

Ya, al final de la competición, todas desistieron menos ella.

La curiosidad se apoderó de todos que querían saber lo que había ocurrido y cuando fueron a preguntarle a la ranita cómo lo había conseguido, cómo logró hacer la prueba, fue donde descubrieron ¡¡¡ que era sorda !!!

MORALEJA:
No permitas que personas con el mal hábito de ser negativas, derrumben las mejores y más sabias esperanzas de tu corazón.

Recuerda siempre : "Hay poder en nuestras palabras y en todo lo que pensamos".

Por tanto, procura siempre ser positivo.

Sé "sordo" cuando alguien te dice que tú no puedes realizar tus sueños.
Piensa además que tu boca tiene el poder de la vida y de la muerte. Una palabra de aliento a alguien que está pasando por un mal momento, puede reanimarlo y ayudarlo a salir adelante.

Una palabra destructiva puede ser lo único que se necesita para matarlo.

Seamos cuidadosos con lo que decimos.

Que tu boca siempre tenga unas palabras de aliento para todos aquellos que se cruzan en tu camino.

Sé positivo y estimula a los demás, pero también cree en ti mismo.

¡¡¡ Cree o sé sordo !!!
Anónimo
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