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Navidad


Estamos en Navidad. La Navidad es una época de festividades, felicitaciones, fiestas, alegría, reuniones familiares y diversiones con amigos.

Así parece que la Navidad ha de ser una época de felicidad y dicha.

Hay a quienes les encanta la Navidad, adornan sus viviendas con toda diversidad de objetos y motivos navideños. Adornan especialmente la mesa en la cual van a reunirse a saborear esos manjares que han preparado con tanto esmero para compartir con sus seres más queridos.

Parece un tiempo idílico.

Otros y otras, debido a nuestras profesiones, gozamos del privilegio de unas largas vacaciones que duran hasta pasado el día 6 de enero.

Sí, todo parece idílico.

Felicitaciones que se reparten por todos lados. FELIZ NAVIDAD, FELICIDADES, QUE LO PASES BIEN EN COMPAÑÍA DE LOS TUYOS, FELIZ AÑO NUEVO, PRÓSPERO AÑO, etc... de todos es conocida esta larga relación de felicitaciones navideñas.

Lamentablemente, hay otra Navidad, la otra cara de la Navidad, esa cara de la soledad, de la tristeza, la del desarraigo, la del dolor y la muerte, la de la angustia y la desesperación, la de la incomprensión y el desamparo, la del abandono y el desprecio., etc... otra larga lista.

Los que se sienten de esta manera durante todo el año, en Navidad ese sentimiento se agudiza aún más. A ellos no puede gustarles la Navidad, de ninguna manera pueden disfrutar de ella. La Navidad representa exactamente todo eso de lo que carecen. La Navidad es para ellos la época más triste del año.

Pero no por ello, éstos dejan de desear y regalar sus felicitaciones a los demás, así como agradecen las que les desean a ellos.

Si alguien desea felicidad y prosperidad a otro, aunque sea algo muy común en este tiempo, es de agradecer, pues es un símbolo de generosidad. Y si ese alguien es profundamente desdichado en esta época, es de agradecer aún más, que a pesar de su tristeza desee ventura a otros.

Si a ese desdichado le transmitimos nuestros mejores deseos, por un momento, aunque éste sea mínimo, se sentirá dichoso, breves segundos de felicidad iluminarán su rostro y alegrarán su corazón, pues se sentirá agradecido de que al menos alguien se moleste en desearle que sea feliz.

Por eso, yo os deseo, a todos los que estais leyendo este blog, que siempre seais felices, principalmente en Navidad y que el año que comienza, dentro de pocas horas, sea dichoso y que vuestros deseos se vean cumplidos.

María José Corral Benítez

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