Susan Jacobson: Vídeo One hundredth of a second (Una centésima de segundo)

Kate es una fotoperiodista ambiciosa. Atrapados en un tiroteo en una zona de guerra en en la Europa del Este. Kate ve a una niña corriendo por el caos. Intrigada, ella sigue a la joven, fotografiándola en su huida.

La chica, por casualidad, encuentra a un pistolero que la interroga, presionando su AK-47 a su cabeza. Kate fotografía a la aterrorizada niña y se horroriza cuando la ésta la mira a los ojos suplicándole ayuda. Pero Kate es demasiado absorbida en su fotografía.

Ella toma foto tras foto hasta que ve como a la muchacha le dan un tiro delante de ella.

El trabajo de Kate es nominado para el New Photographer of the Year Award (Premio del Nuevo Fotógrafo del Año). En la ceremonia, cuando su fotografía gana el primer premio, Kate se encuentra atormentada por las imágenes que le vienen a la memoria de la muchacha. Viendo la imagen proyectada en la pantalla, Kate sale corriendo sin recoger su premio dejando a la audiencia mirando fijamente la fotografía de la niña muerta con un tiro en la frente.

Producido por Alex Boden
Dirigido por Susan Jacobson (2006)




Les invito a reflexionar. A veces el periodismo, la fotografía periodística, los mismos programas de noticias ... parece que han perdido la sensibilidad a la hora de transmitir la información.

Es cierto que es necesario conocer la realidad, pero que vaya acompañada de ética y respeto hacia las víctimas de los horrores de la guerra y de otras situaciones similares donde aparece el sufrimiento humano.

Mª José Corral Benítez




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7 comentarios:

Mª Antonia dijo...

Querida Mª José:
Estoy conmovida, impresionada... herida en lo más hondo. Me pregunto ¿Cómo se puede tener la sangre fría de fotografiar los estertores de la muerte de una niña que, segundos antes, suplicaba ayuda? ¿Cómo se puede ser testigo de un acto tan cruel e inhumano sin hacer nada para salvar a la víctima o para, quizá, retrasar su muerte aunque sólo sea por unos minutos?
El cumplimiento de su deber de fotógrafa para informar al mundo de tales atrocidades, no la exhime de culpa. Es obvio, por el video, que su conciencia la castigará de por vida...
Me han emocionado las imágenes de la niña muerta. Y lo peor desde mi punto de vista, es haber premiado una fotografía así.
¿En qué mundo vivimos?

Besos.

Pepe Bermúdez dijo...

Muy bueno. Algo parecido pasó con el fotógrafo del niño de vietnam al que le pegan un tiro en la cabeza; le dieron el pulitzer, y terminó suicidándose.
La sociedad hipócrita premia la tragedia que ella misma promueve. Por un lado vende armas y por otro premia la paz.
Vivimos bajo mínimos éticos, y estamos apunto de cruzar el umbral de la infamia. Moralmente vivimos en el paleolitico.

Saludos.

María José dijo...

Querida Mª Antonia:

Aunque este corto es ficticio, refleja una realidad existente.

La obsesión por la información acaba con los escrúpulos y la ética.

Besos

Pepe Bermúdez:

Sí, recuerdo esa imagen que mencionas y esa otra del niño rodeado de buitres que esperaban su muerte por el hambre y la miseria.

Un saludo.

Antonio Aguilera dijo...

María José:

Estamos inmersos en la espiral del TODO VALE. Todo tiene un precio, o un premio, como en este caso. La ambición no tiene límites, y ya estamos tan acostumbrados a vivir con el horror, que no nos hace retirar la cuchara de la boca si nos pilla en el almuerzo.

¿Ética en el trabajo??, NOOO, la máxima audiencia y los premios los quiero para mí. Todo para mí. ¿Qué importa una vida miserable de alguien que me es extraño??.

¿¿Por dónde se empieza a educar al individuo para poder recuperar la humanización de las personas??.

Un abrazo

María José dijo...

Antonio Aguilera:

Esta sociedad nos está llevando en volandas.

Es por eso que debemos educar en vaolores desde la más tierna infancia, y siempre con el ejemplo.

Gracias por compartir tus reflexiones.

Omar Franco Pérez dijo...

Este debate se convirtió en un absurdo hace muchos años. Y si los ignorantes de la fotografía, sobre todo de la fotografía de guerra, no aprendieron nada de la experiencia de Carter, Ken O, Marinovich y Silva, eso no quiere decir que exista un "dilema moral" de las dimensiones que ustedes plantean.

Lo cierto es que un fotógrafo debe documentar lo que acontece. Es su trabajo y, por difícil que sea de entender para mentes cuya forma de ver las cosas resulta tan maniquea, ese es un trabajo fundamental en muchos sentidos (noticioso, antropológico, histórico, sociológico, etc).

El dilema moral existe, creo yo, para aquellos cínicos que pueden emitir juicios, críticas, y después presionar un botón y regresar al pequeño mundo que habitan, sin hacer algo de verdad para intentar lograr un cambio, o comunicar una realidad.

Se alarman por las imágenes y el hecho en sí, critican a quienes capturan esas escenas arriesgando muchas cosas; se dan golpes de pecho, pero viven ignorando la tragedia de la vida misma. Eso tiene un nombre: hipocrecia.

P.D. La foto en Vietnam no es de un niño. Es un militante del Vietcong asesinado por un policía de Saigón. La instantánea fue de Eddie Adams, quien murió en 2004. No se suicidó (a menos que el síndrome de Gehring etsé tipificado como tal). Gracias a la presión que generaron las imágenes de la guerra de Vietnam, que contradecían el discurso oficial de Washington, las tropas de EUA se retiraron.

La foto de la niña fue hecha por Kevin Carter, fotógrafo sudafricano. Las imágenes hechas por el llamado Bang Bang Club mostraron la realidad que se vivía en los bantustanes del Aprtheid, así como las atrocidades de la guerra civil. El mismo mandela, al firmar la paz previo a las elecciones que ganó la ANC, agradeció que a través de esas imágenes el mundo pudo conocer algo que, de otra forma, no hubiesen sabido.

La verdad detrás de esa foto es que Karter hacía fotos de la niña y súbitamente el buitre se postró a su lado. Carter no esperó horas para que llegase el buitre, ni era una frontera de guerra, ni vio cómo se comía a la niña...tampoco ésta defecaba (póngase aquí cualquiera de esos mitos urbanos que sólo retrasados repiten como si fuese lo cierto).

Era un campo donde llegan alimentos y medicinas (muchos de ellos caducos). Todos corrieron a la aeronave, menos quienes carecían de fuerza para hacerlo. Entre ellos, la niña. Ella llegó después, por sus propios medios, a las carpas donde se alimentaban.

La pregunta aquí sería ¿Ustedes de verdad se preocupan por esa realidad? ¿O sólo sale a relucir su doble moral cuando ven imágenes con tal fuerza e impacto?

Omar Franco Pérez dijo...

P.D. La foto en Vietnam no es de un niño. Es un militante del Vietcong asesinado por un policía de Saigón. La instantánea fue de Eddie Adams, quien murió en 2004. No se suicidó (a menos que el síndrome de Gehring etsé tipificado como tal). Gracias a la presión que generaron las imágenes de la guerra de Vietnam, que contradecían el discurso oficial de Washington, las tropas de EUA se retiraron.

La foto de la niña fue hecha por Kevin Carter, fotógrafo sudafricano. Las imágenes hechas por el llamado Bang Bang Club mostraron la realidad que se vivía en los bantustanes del Aprtheid, así como las atrocidades de la guerra civil. El mismo mandela, al firmar la paz previo a las elecciones que ganó la ANC, agradeció que a través de esas imágenes el mundo pudo conocer algo que, de otra forma, no hubiesen sabido.

La verdad detrás de esa foto es que Karter hacía fotos de la niña y súbitamente el buitre se postró a su lado. Carter no esperó horas para que llegase el buitre, ni era una frontera de guerra, ni vio cómo se comía a la niña...tampoco ésta defecaba (póngase aquí cualquiera de esos mitos urbanos que sólo retrasados repiten como si fuese lo cierto).

Era un campo donde llegan alimentos y medicinas (muchos de ellos caducos). Todos corrieron a la aeronave, menos quienes carecían de fuerza para hacerlo. Entre ellos, la niña. Ella llegó después, por sus propios medios, a las carpas donde se alimentaban.

Carter sí se suicidó. Era en sí un sujeto inestable. Lo afectó la muerte de su amigo íntimo, Ken O, otro fotógrafo del Bang Bang Club.

La pregunta aquí sería ¿Ustedes de verdad se preocupan por esa realidad? ¿O sólo sale a relucir su doble moral cuando ven imágenes con tal fuerza e impacto?

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