Generosidad: Es mejor dar que recibir


Imagen propiedad de Mª José Corral Benítez

Relato sobre generosidad:


Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones.

Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias.

El alumno dijo al profesor:
- Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.

Mi querido amigo -le dijo el profesor-, nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres. Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.

Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo.

Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo dentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió a mirar. Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda.

Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.

El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de lágrimas.

Ahora- dijo el profesor- ¿no estás más complacido que si le hubieras hecho una broma?

El joven respondió:
- Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir.

REFLEXIÓN PERSONAL :

¿Cómo es posible que haya gente que se divierta haciendo sufrir a los demás? Pues la hay. Lamentablemente hay quienes disfrutan con el sufrimiento ajeno, les divierte, les hace sentirse felices. 

Aunque sea sin maldad, hay quienes no pueden contener la risa cuando ven a alguien que sufre una caída. Es algo muy habitual y eso no significa, digo yo, nada malo (supongo). 

Conozco a personas serviciales, a las que llamamos buenas personas, que altruístamente están siempre haciendo favores y preocupándose por los demás. 

Sí, existen personas a las cuales hacer el bien les hace sentirse felices, disfrutan con ello. Personas muy generosas y desprendidas, no sólo de lo material sino de su tiempo y dedicación. 

Desafortunadamente, hay también quienes se comportan como parásitos sociales, son esos y esas que se aprovechan de las almas nobles para sacar todo lo que pueden.

Cuando yo iba al negocio de un familiar mío, éste quería siempre hacerme descuento y se disculpaba cuando no podía hacerme mucha rebaja. Entonces yo le decía: "no tienes que hacerme ningún descuento, cóbrame su precio, lo mismo que a cualquier cliente. Si yo vengo a tu establecimiento es para darte el beneficio a ti no para ahorrarme yo un dinero" . Entonces ella me daba la razón y se lamentaba de eso, hablábamos de que muchas personas acuden a los negocios de los familiares y amigos para disfrutar de un ahorro y no para dar un beneficio.

Así es la vida, hay de todo. Procuremos rodearnos de buena gente y comportémos también como tal. 

                                     Mª José Corral Benítez


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11 comentarios:

Steki dijo...

Uyyyyyy, María José! Diste en la tecla. Yo soy de las que no saben "prenderse" con los chiste complices. Mis hijos dicen que soy una aguafiesta. Pero no tolero, por más chiste que sea, que una persona deba preocuparse por algo que es ficticio. No hay caso, no me sale. Sufro. Soy de las que da y no espera nada a cambio. Pero... igual, siempre recibo algo a cambio en cualquier otra cosa. Es la ley de la atracción.
BACI, STEKI.

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

Yo había leído este drama y en verdad es muy profunda la lección. Pero en este mundo hay gente que se place y que disfruta el mal ajeno, lastimosamente esa es la realidad de este mundo que a veces se comporta cruel y despiadado.

El dar es un acto de nobleza, y es el que mayor satisfacción nos puede dar, y ojala siempre sembremos en terreno fértil y no entre piedras y mala yerba, ya que si sembramos ahí, la semilla se ahogara y jamás crecerá y no dará nunca fruto.
Saludos

Mª Antonia dijo...

... Y yo me pregunto ¿Qué mecanismo falla en la mente que es capaz de disfrutar viendo sufrir al prójimo?
Lo más lamentable es que el maltrato físico y/o psicológico alcanza niveles extremos con más frecuencia. Lo peor es el ensañamiento y la crueldad.
¿Qué nos está pasando? ¿No aprendemos a ponernos en la piel del otro? El género humano ¿Es bueno por naturaleza? Tengo muchas dudas al respecto.

Un abrazo.

gatita dijo...

Que bonito relato, una buena lección que más de uno deberia aprender. No se como hay gente que disfruta con la 'desgracia' de los demas. Hagamos el bien, que no cuesta mucho. Un besito y gracias por esta bonita entrada.

Loli Martinez dijo...

Hola María José .
La generosidad y sensibilidad , se desborda en este relato.
Es cierto que existen personas que disfrutan con el mal ajeno , a esas personas les diría que se están perdiendo lo mejor de la vida ¡cambiar un llanto por una sonrisa !.Se disfruta más dando que recibiendo.
Seguiré tu blog , es todo un placer.
Un besazo.

María José dijo...

Steki:Al final, siempre encontramos una recompensa. Aunque sea el placer personal.

Un saludo.

Roy:El ser genenosos, a veces hace que otros/as se aprovechen de sus almas nobles.

Un saludo.

Mª Antonia:Esas dudas que te planteas no tienen respuesta en la sociedad actual, al menos no para mí.

La era del conocimiento, del progreso, lejos de los bárbaros de otras épocas pasadas, se está deshumanizando.

Un saludo.

gatita:Sí, hay quienes se alegran del mal ajeno. Y sufren con los éxitos de los demás. Eso se llama ENVIDIA.

En una competición deportiva, cuando alguien obtiene un buen puesto de trabajo, en los estudios, en unas oposiciones, en la lotería, si se compran un buen coche, si tienen una buena casa, si su blgo tiene éxito, si se tiene más belleza o más cultura, etc.. en multitud de casos.

Un saludo.

Loli Martínez:Muchas gracias, yo también seguiré el tuyo, es una joya.

Un saludo.

Pinar dijo...

Planteas la generosidad en contraposición a la maldad hacia los demás. Un tema interesante que está a la orden del día.

Entiendo la generosidad como un elemento de la bondad, unida al valor de la compasión. Un valor sin duda en decadencia.

En cuanto a la mandad, creo que estas personas han tenido en la mayoría de los casos una infancia difícil, criados sin amor,sin protección. Esa rebeldía hacia los demás ( que no justico en ningún momento ), es una llamada de atención que realizan para que sepamos que están ahí y no son invisibles.

Un beso amiga.

María José dijo...

Pinar:La generosidad y la bondad, sin duda que están unidas.

La envidia, en algunos casos, y otros sentimientos hacen que algunos se alegren del mal ajeno.

Besos.

Alfa79 dijo...

Con generosidad se nace, aunque también se aprende, con el tiempo y los aconteceres.

"Nunca pidas favores, si eres incapaz de devolverlos."
"De la familia y el mulo, cuanto más lejos más seguro."

Las buenas personas, son aquellas que pasan desapercibidas.
Los verdaderamente grandes, no necesitan reconocimiento.

Saludos. Toni Sagrel.

María José dijo...

Alfa79:
Una buena amiga es la que te apoya en un momento duro, una gran amiga o amiga del alma, además, no da importancia e ignora otras situaciones. No sé si me explico.

El que la lleva la entiende, je je je. Es saber perdonar y obviar.

Hasta pronto.

Anónimo dijo...

Resentimiento.

La persona a la que han tratado mal devuelve lo que ha sufrido... como me jodiste ahora te jodo yo. Hay que tener mucha fuerza de voluntad para devolver bien por mal, y ahi es donde falla la gran mayoria.

Luego hay enfermos mentales (enfermedades de verdad), y sociales... pero al final todo es lo mismo... resentimiento.

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