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Sentimientos y actitudes humanas

Imagen: María José Martínez Corral (Autorretrato) propiedad de Mi Propio Laberinto

"Por grandes y profundos que sean los conocimientos de un hombre, el día menos pensado encuentra en el libro que menos valga a sus ojos, alguna frase que le enseña algo que ignora." (Larra)

Siempre podemos sacar un aprendizaje o una reflexión si estamos abiertos a ello y profundizamos en lo importante de cualquier situación. Sea de la vida cotidiana, de un relato que hemos leído, de un reportaje científico o de una serie de televisión.

Cuando leo un libro de narrativa, cuando veo una película o incluso el capítulo de mi serie de televisión favorita, me he dado cuenta de que ha cambiado mi manera de percibir esas historias.

Cada vez le voy dando menos importancia al argumento. Y sí voy fijándome en otro tipo de aspectos como son las características psicológicas de los personajes, la forma de interpretar de los actores, las actitudes que tienen en una situación concreta, las miradas, lo que yo llamo lenguaje de los ojos, acciones moralistas, una frase o una reflexión de los diálogos, etc....

Veo que los sentimientos, las relaciones sociales y/o familiares, la bondad o la maldad, las preocupaciones, la felicidad o la desdicha, la enfermedad, el dolor por la muerte de un ser querido, la lealtad o la traición, etc... son los mismos en todos los ámbitos sociales. Eso no cambia tanto si se es rico o pobre.

Veo que familiares que se quieren y que quedan distanciados por alguna discrepancia o situación de malestar, en situaciones trágicas, los momentos extremos unen a esas personas y de repente surgen las reconciliaciones.

Veo que los traumas de un pasado, alejan a las familias y producen odios de los hijos hacia sus padres . Veo seres ambiciosos, posesivos y desconfiados aunque su estatus social y cultural sea privilegiado , algunos que incluso han tenido acceso a una formación universitaria su conducta es ruin debido a sus orígenes humildes, traumáticos o ambos.

Veo el consejo más razonable de la persona más frívola: "No lleves tanta ropa, llévate libros, que estarás muy sola". Las personas cambian sus conductas así como cambian sus sentimientos debido a las circunstancias. Era egoísta y caprichoso y se vuelve solidario y comprometido, con remordimientos de conciencia y autoculpabilidad, se vuelve reflexivo y sus sentimientos se transforman en nobleza y perdón, razonamiento y protección. Se da cuenta de que su vida frívola estaba vacía: "pasarlo bien no implica ser feliz".

Incluso un policía mediocre hace un comentario elegante ante un cadáver: "Tápala que no la vean así, hay cosas que una señora no puede soportar"-

Veo que un verdadero amigo o amiga, es el que nos quiere, al que queremos, en quien confiamos, aunque este o esta sea un sirviente. En el corazón pasa ser una segunda madre, un segundo hermano, una segunda hermana, ...

La elegancia, la educación y la clase es algo que habría que valorar más de lo que acualmente se está teniendo en cuenta. En estos tiempos, en ocasiones, la vulgaridad y la riqueza, la posición social y la falta de elegancia a veces se combinan entre sí. Es una lástima.
Mª José Corral Benítez

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- Índice de Reflexiones

Conciencia y perdón.


En un momento concreto y de forma precipitada podemos cometer un error con un ser querido, con un familiar o con alguna de nuestras amistades. Una conducta de la que más tarde, recapacitando, nos damos cuenta de que estábamos equivocados, que cometimos un terrible error.

Como es habitual, pedimos las disculpas oportunas y la mayoría de las veces somos sinceramente perdonados. La bondad, la nobleza, el buen corazón y el cariño que esa persona nos profesa dará como resultado un perdón auténtico, real, sin rencor ni resentimiento. En estos casos somos afortunados por estar rodeados de buenas personas.

Sentimos vengüenza de nuestra conducta, sentimos un tremendo arrepentimiento más aún cuando la persona ofendida comprende y perdona nuestro error inmediatamente.

Pero, ¿nos perdonamos a nosotros mismos? En ocasiones, los demás nos perdonan antes de que nos perdonemos a nosotros mismos. Ese arrepentimiento, esa vergüenza, hace que tardemos en olvidar que hicimos una ofensa, y retrasa nuestro propio perdón.

Algunos a esto le llaman conciencia. El tener o no tener "la conciencia tranquila", es una expresión que solemos escuchar con frecuencia.

Se puede tener la conciencia tranquila porque símplemente no se tiene conciencia, y por consiguiente no podemos arrepentirnos de algo de lo que no nos sentimos culpables, aunque lo seamos. Son aquellos que no asumen sus errores.

Por otro lado, podemos no tener la conciencia tranquila, aunque seamos inocentes y nuestra culpa sea debido a un mal entendido, a una circunstancia adversa, y a un error, pero sin intención ni maldad. Son aquellos que asumen sus errores y sufren por ellos.

Quizás lo mejor, puede que sea no tener la conciencia tranquila y esperar a que nuestro cerebro olvide y podamos definitivamente perdonarnos a nosotros mismos.
María José Corral Benítez
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