
Una escena habitual en la vida animal. Cada cual conoce sus roles, es responsable del papel que ocupa en el grupo, en la manada, conoce cómo ha de comportarse, lo que ha de hacer, dar o recibir del resto, compartir, cuidar, proteger, alimentar ... Sí, tanto el macho como la hembra son conocedores de lo que significa serlo y de cómo ha de ser su comportamiento. Ninguno intenta dominar al otro. Cada uno en su sitio.
En cambio, en los humanos ocurre, desgraciadamente en demasiadas ocasiones, todo lo contrario: un miembro de la pareja intenta dominar al otro miembro. Quitarle la libertad, anularle como persona, dominarle a su capricho, maltratarlo psicológica y físicamente, apartarlo de su vida social, controlar sus actividades, sus aficiones, despojarle de autoridad, impedir que tome sus propias decisiones ... la lista es muy extensa. A esa conducta le llamamos violencia de género.
Pero ¿qué miembro de la pareja ejerce violencia de género sobre la otra?
La respuesta está clara: Quien tiene el poder.
Ese poder puede venir dado por diversas causas: poder físico (fuerza física), poder mental, poder económico, de carácter, de personalidad, posición social, laboral, poder político, religioso, etc...
Por razones de desigualdad de sexos, a lo largo de la historia el poder se ha ejercido de los hombres sobre las mujeres. Pero puedo asegurar que existen situaciones en las cuales son las mujeres las que ejercen el poder sobre sus parejas hombres, y como se dice vulgarmente "ellas llevan los pantalones en casa".

No es suficiente con dar el cariño, hay que darnos a nosotros mismos, dar nuestro tiempo.
El secreto del éxito en la vida de pareja es, entre otras, la compenetración, el respeto, la libertad, la igualdad, la toma de decisiones conjunta, sin que nadie pretenda ejercer poder ni violencia sobre la otra persona.
María José Corral Benítez
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