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Cuando el corazón se abre

Rosas de Bacares (Imagen de la editorial del blog)

Cuando una puerta se nos cierra, es porque el camino hacia allí no es el adecuado. Es mejor buscar otra salida, otra puerta abierta y no ignorar las que se abren de nuevo ante nosotros.

Si mi corazón pudiera sonreir el más triste de mis días podría transformarse en otro mucho mejor.

Si se me ilumina el alma seré dichosa.

Quienes me acompañaron en mi tristeza, quienes me ayudaron en los peores momentos y más difíciles decisiones, ocuparán un lugar preferente en mi corazón.

Quienes toleran mis errores, quienes respetan mis faltas, serán los que realmente me quieran de verdad.
Quienes me intenten comprender sin reproches, lograrán conocerme, pues mi corazón abrirá sus puertas para ellos.

Quienes conquisten mi corazón, éste será suyo.

Quienes sean sinceros y leales habrán ganado mi respeto.

Quienes me miren a los ojos, verán mi verdadero yo.

Quienes se esfuercen en no desagradarme me harán feliz.

Quienes me decepcionen me habrán gravemente herido.

Quien me proteja y comprenda tendrá mi amor eterno.

Quien camine a mi lado, nunca lo abandonaré.

Quienes sean desconsiderados poco les importará mi bienestar.




Fragmento del capítulo 21 del Principito:

El Principito se fue a ver de nuevo a las rosas y les dijo:

-En realidad no os parecéis en nada a mi rosa, no sois nada todavía. Nadie os ha domesticado ni vosotras habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. Antes de que lo domesticara era un zorro igual a otros cien mil. Ahora que lo he hecho mi amigo, es un zorro único en el mundo.

Y las rosas se mostraron muy molestas.


- Son realmente hermosas, pero vacías -anadió el principito-. Uno no se siente impulsado a dejarse morir por ustedes. Cualquiera pensará que mi rosa se parece a ustedes; pero ella sola es para mí más importante que todas ustedes juntas, porque ella es la que he cuidado y regado; ella es la que cubrí con el globo de cristal; ella es la que resguardé con el biombo; ella es la que liberé de las orugas que le molestaban, dejando solo aquellas que se volvieron mariposas; es ella la rosa que oí quejarse, alabarse o mantenerse callada. En fin, ella es mi rosa.


María José Corral Benítez
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Un recuerdo de ti


Días atrás, mi imagen provocó un sentimiento de nostalgia en otras personas. Un sentimiento, que además de significar alegría debido al encuentro inesperado, manifestaba un lamentable recuerdo de pena y dolor.

Cuando esas personas me vieron, se pusieron muy contentas sin duda, pero durante el transcurso de la conversación, en seguida comenzó a brotar un profundo y doloroso sentimiento de nostalgia. Sus ojos se humedecían y hacían un enorme esfuerzo por contener esas lágrimas que intentaban escaparse libremente. Sus sonrisas eran extrañas, al igual que sus miradas.
Finalmente, la alegría volvió a los rostros y a las miradas de una forma más relajada y placentera. Con un enorme deseo de que el encuentro volviera a repetirse.

Como decía el zorro al Principito, hay situaciones, paisajes, lugares, momentos, caras, objetos, etc. que no significarían nada para nosotros a no ser porque estos nos recuerdan otras situaciones, otros paisajes, otros lugares, otros momentos, otras caras, otros objetos, etc.

Unos recuerdos pueden resultar placenteros, otros pueden resultar dolorosos. Momentos, personas, que pasan fugazmente ante nuestros ojos.
Cuando sonreímos sin motivo aparente, con la vista perdida, o fija en un punto concreto, lo más probable es que sea porque en ese mismo instante un recuerdo feliz haya llegado a nuestro pensamiento.

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María José Corral Benítez
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