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Yo aprendo, yo me faculto.


Las distintas áreas universitarias se enseñan en la Facultad. Damos por hecho que la Facultad nos "faculta" para una profesión, que nos aporta unos conocimientos, unos conceptos, unos procedimientos, unas habilidades y unas actitudes para desempeñar nuestro trabajo.

Lamentablemente eso es cierto a medias. Conozco a pésimos estudiantes que tras finalizar sus estudios universitarios de la manera que llamamos "a trancas y barrancas" luego son unos excelentes profesionales en su trabajo. Por el mismo motivo que otros que fueron alumnos brillantes con expedientes académicos impecables, se han convertido, en mediocres o incluso malos ejercedores de su profesión. Tal es el caso de profesores o médicos, entre otros.

Escuché a un filósofo paisano mío, que cuando marchó a Granada a la facultad de Filosofía y Letras, dedicaba más tiempo a otras tareas y aficiones que a asistir a la facultad. Se dio cuenta de que el temario podría estudiarlo por sí mismo y que allí solo debía ir a realizar los exámenes y a recoger las pertinentes notas. Ahora es un sabio.

Me he dado cuenta de que el hecho de tener un título universitario solo sirve como autorización para ejercer una profesión concreta, no aporta cultura.

Conozco personas con carreras universitarias que son auténticos ignorantes de todo lo demás, (a veces ni siquiera son buenos en su función) y otras que sin haber obtenido titulación alguna son auténticos sabios y eruditos, personas con una cultura excepcional.
Tenemos grandes ejemplos de autodidactas como es el caso de Miguel Hernández o de malos estudiantes como Stanley Kubrick que han llegado a convertirse en genios y modelos a seguir.

El estudio, el trabajo y el esfuerzo potencian nuestras habilidades. No es necesario realizar muchas obras, lo importante es realizarlas bien.

Por consiguiente, somos dueños de nuestro propio aprendizaje. Solo con el entusiasmo, el interés y el esfuerzo llegaremos a alcanzar el conocimiento. No nos lamentemos si no hay un título en nuestro cajón.
¡ Al carajo con los títulos ! El saber no está en un papel, se encuentra en nuestro cerebro.

María José Corral Benítez
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