Autoestima: Aceptarse a sí mismo
Gente Feliz Bailando sobre el Planeta Tierra: Happy People Dancing on Planet Earth (Video)
Credit: Matt Harding & Melissa NixonExplanation: What are these humans doing? Dancing.
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Dominique Lapièrre: Felicidad, generosidad y pobreza

Otros best-sellers: Mil soles, Esta noche la libertad, Era medianoche en Bhopal y de Más grandes que el amor, varios con la colaboración de Larry Collins.
Entre 1954 y 1967 trabaja como reportero para la revista Paris Match.
- FELICIDAD: Estudio sobre las dimensiones de la Felicidad
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FELICIDAD: Estudio sobre las dimensiones de la Felicidad
Sentimientos y actitudes humanas
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El Hombre de la Ventana

En la publicación Navidad, en este blog, ya traté el tema del hecho de hacer feliz a los demás independientemente de cual sea la propia situación.
Compartir sentimientos provoca un especial bienestar pues si el dolor compartido es la mitad de pena, en el caso de la felicidad, cuando se comparte, es doble.
Os dejo este relato maravilloso.
El Hombre de la Ventana (Autor desconocido)
Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones.
Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos charlaban durante horas.
Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones.
Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana.
El hombre de la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo exterior.
La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad.
El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando.
Pasaron días y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía.
Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital, para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana.
La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.
El hombre preguntó a la enfermera qué podría haber motivado a su compañero muerto para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana.
La enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:
"Quizás sólo quería animarle a usted"
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Cuando el corazón se abre
Cuando una puerta se nos cierra, es porque el camino hacia allí no es el adecuado. Es mejor buscar otra salida, otra puerta abierta y no ignorar las que se abren de nuevo ante nosotros.
Si mi corazón pudiera sonreir el más triste de mis días podría transformarse en otro mucho mejor.
Si se me ilumina el alma seré dichosa.
Quienes toleran mis errores, quienes respetan mis faltas, serán los que realmente me quieran de verdad.
Quienes conquisten mi corazón, éste será suyo.
Quienes sean sinceros y leales habrán ganado mi respeto.
Quienes me miren a los ojos, verán mi verdadero yo.
Quienes se esfuercen en no desagradarme me harán feliz.
Quienes me decepcionen me habrán gravemente herido.
Quien me proteja y comprenda tendrá mi amor eterno.
Quien camine a mi lado, nunca lo abandonaré.
Quienes sean desconsiderados poco les importará mi bienestar.

Fragmento del capítulo 21 del Principito:
El Principito se fue a ver de nuevo a las rosas y les dijo:
-En realidad no os parecéis en nada a mi rosa, no sois nada todavía. Nadie os ha domesticado ni vosotras habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. Antes de que lo domesticara era un zorro igual a otros cien mil. Ahora que lo he hecho mi amigo, es un zorro único en el mundo.
Y las rosas se mostraron muy molestas.

- Son realmente hermosas, pero vacías -anadió el principito-. Uno no se siente impulsado a dejarse morir por ustedes. Cualquiera pensará que mi rosa se parece a ustedes; pero ella sola es para mí más importante que todas ustedes juntas, porque ella es la que he cuidado y regado; ella es la que cubrí con el globo de cristal; ella es la que resguardé con el biombo; ella es la que liberé de las orugas que le molestaban, dejando solo aquellas que se volvieron mariposas; es ella la rosa que oí quejarse, alabarse o mantenerse callada. En fin, ella es mi rosa.



